La zona de interés. Una película de Jonathan Glazer.

En un pasaje inquietante de la novela ‘La zona de interés’, el escritor británico Martin Amis recurría a la voz interior del comandante de un campo de concentración nazi para sintetizar la idea de la banalidad del mal. “Porque soy un hombre normal con necesidades normales. Soy completamente normal”. Y dentro de esa cotidiana normalidad el jardín aparece como un paraíso inquietante y como la ambición de cualquier familia de clase media. Los muros del jardín son también los muros que separan el horror del plácido vergel. Heterotopías que nos recuerdan las delgadas líneas que separan la felicidad de la tragedia.